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SAN ANTONIO DE PADUA, MODELO DE VIDA CRISTIANA Y APOSTÓLICA

Hay dos rasgos esenciales en la vida de san Antonio que tenemos presentes al celebrar su festividad; el amor a Cristo y la profundidad de su predicación.

El amor a Cristo

Desde los años de su infancia, Antonio se sintió fascinado y seducido por el amor a Cristo. Ingresó en la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín, y luego, se pasó a la Orden Franciscana. Como el apóstol Pablo podía decir: «La razón de mi vida es Cristo, y todo lo demás lo considero basura». Lo importante para la Iglesia de hoy no es contar con muchos cristianos y vocaciones sacerdotales o religiosas, sino tener personas enamoradas de Cristo. La iconografía suele representar a san Antonio con Niño Jesús en sus brazos. Ese detalles no es más que un índice de lo que fue su vida de fe y amor a Cristo.

Insigne predicador

La predicación de san Antonio era sincera. Se enfrentaba con los vicios más salientes de su época: la usura, el abuso de los ricos que explotaban a los pobres… Nadie piense que san Antonio fue un santo acaramelado, sino valiente y enérgico para fustigar los vicios de su época.

Además, la predicación de san Antonio estaba avalada por su vida ejemplar: pobreza y austeridad franciscana, entrega total a los demás, servicio humilde a los más necesitados.

No reduzcamos a la devoción a san Antonio a pedirle favores o darle gracias. La auténtica devoción tiene que manifestarse en imitar su ejemplo de vida, en ser unos apasionados de Cristo y propagar su evangelio por todas partes. Esto es lo que espera de nosotros en su fiesta.

Luis Longás (Revista-junio: Fe y vida)

FESTIVIDAD SAN ANTONIO

13 DE JUNIO – Eucaristia solemne 20:00h

Como ya sabes es el patrono de nuestra parroquia

Seguro que sabes también de su vida y que es uno de los santos más populares no solo en Italia, sino en todo el mundo.

No se llamaba Antonio, sino Fernando y no era de Padua, sino de Lisboa, donde nace el 15 de agosto de 1195. Elige el nombre de Antonio para ir de misionero a África: nueva vida, nuevo nombre… pero Dios lo lleva a Italia. Allí conoce a San Francisco de Asís y se hace franciscano. Su experiencia franciscana fue solo de 11 años, pero asimiló perfectamente el ideal de que Cristo y su evangelio fueran la regla de su vida, vivencia que encarnó todos los días de su corta vida

San Juan Pablo II escribió de él: “construyó su vida en Cristo. Las virtudes evangélicas y en especial la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la humildad, la castidad, la misericordia y la valentía de la paz, fueron temes constantes de su predicación”.

Muere joven, a los 36 años de edad, pero su testimonio y el esplendor de su santidad fueron tan luminosos que después de más de ocho siglos sigue alumbrando la vida cristiana de multitudes en el mundo entero.

Pio XII lo declara “doctor evangélico” el 1946.

ARA FA UN ANY…

Ara fa un any -concretament, el 16 de juny de 2019-, la parròquia de Sant Antoni de Pàdua va commemorar amb diversos actes el cinquantenari de la seva fundació (1969-2019). “Sembla ahir”, hem dit alguns en rememorar l’efemèride. I és cert. Sembla ahir perquè l’empremta que la celebració va deixar als nostres cors va ser tan profunda que el temps transcorregut d’aleshores ençà no l’ha pogut esborrar, i encara s’aviven davant dels nostres ulls els records d’aquell diumenge lluminós i inoblidable, entre d’altres: la nombrosa participació dels fidels, la solemne eucaristia d’acció de gràcies presidida pel bisbe Agustí Cortés, l’estrena del vídeo “50 anys anunciant Jesucrist”, tan emotiu, el dinar multitudinari al pati dels Salesians, el retrobament amb alguns dels exrectors de la parròquia, les abraçades, els somriures, les llàgrimes i, en resum, l’alegria desbordant que va impregnar cada un dels moments de la commemoració.

Els testimonis recollits en el vídeo “Ara fa un any…” -que pretén ser un recordatori de la festa- confirmen amb escreix el que acabem de dir.

Sant Vicenç dels Horts, 13 de juny de 2020

SAN ANTONIO Y SU DEVOCIÓN A LA VIRGEN

La Virgen María ocupó un lugar primordial en el corazón de san Antonio. En sus sermones nos ofrece la imagen de una Virgen muy humana y cercana a nosotros, un modelo para la vida del creyente en su seguimiento de Cristo.

A ella se dirigía con filial confianza, cariño y afecto, llamándola como lo hacia Francisco de Asís, la “pobrecilla” (Sermón 141)

María, Madre de Dios. 

«La mayor gloria de María fue el ser la Madre del Hijo de Dios. Alabemos a María por el hecho de haber llevado en su seno durante nueve meses al que es el todo bien, el sumo bien, la felicidad de los ángeles y la reconciliación de los pecadores». (Sermón 241)

María estrella del mar.

San Antonio llama a la Virgen “Estrella del mar”, porque estamos en medio del mar, somos azotados por las olas, sumergidos por la tempestad. Por eso, la invocamos ¡Estrella del mar!, a fin de que, por su medio, lleguemos al puerto de la salvación. (Sermón 2109)

Nuestra devoción mariana.

A pesar de la indiferencia y frialdad religiosa de hoy, basta recorrer los pueblos y ciudades para descubrir que a la Virgen María, patrona de tantos lugares, la queremos, le rezamos con orgullo en la medalla que luce en nuestro cuello, la visitamos en sus templos y le obsequiamos con flores y velas.

A María le gustan todas esas expresiones de amor, per no basta. Hace falta también imitarla en su fidelidad a Cristo, en su amor a los hermanos, en su pureza de vida, en su disponibilidad a la voluntad del Padre. Estas son las verdaderas flores que podemos colocar a los pies de su altar en este bello mes de mayo.

Luis Longás (Revista de abril: Fe y vida)