UNA FESTA DE L’ESPERIT

En el decurs d’una celebració eucarística alegre i molt viscuda, que va tenir lloc a la nostra parròquia el dissabte 22 de febrer a partir de les 20.00 h, el bisbe Agustí Cortés administrà el sagrament de la confirmació a 21 nois i noies, acompanyats dels seus catequistes i padrins.
Plena de gom a gom, l’església de la Vinyala va ser escenari d’una veritable festa de l’Esperit, preparada amb molta dignitat, de la qual, és clar, foren protagonistes els confirmands, que, a més de fer les monicions, llegiren les dues primeres lectures i les pregàries. El bisbe Agustí els animà a viure “l’amor autèntic”, capaç de donar-se a l’altre, i el rector, Faustí Gutiérrez, els oferí un camí d’aprofundiment en la fe, la postconfirmació, iniciada a la nostra parròquia el curs passat.
Fotos cedides per Vicenç Costa i Prats (aquí)

SAGRADA FAMILIA

¡Me siento feliz de poder decir que conozco muchas familias santas! 

Digamos de entrada que, a pesar de que se insiste tanto en que “la familia está en crisis”, quizás lo que sucede en realidad es que hay familias en crisis, pero no está en crisis la familia como tal. 

¡Hay muchas familias santas! Pero, por serlo, no son consideradas noticia. 

De la misma manera que no es noticia, por ejemplo, un rio que discurre por su cauce sin dañar, ni el viento cuando es solo una presencia plácida, nuestra sociedad ha decidido no ser noticia lo bello, lo que ennoblece, callada pero eficazmente, nuestro entorno, lo que produce vida y amor. Que no es noticia una familia que, con naturalidad -con heroísmo en ocasiones- vive haciendo la voluntad de Dios identificándola con su felicidad, porque todo es un don suyo.

El sentido pleno de la familia y de las condiciones en que, ésta, debe existir no se alcanza si no se tiene en cuenta que es una creación de Dios, un proyecto ilusionado suyo acerca del ambiente y las condiciones en que las personas van a crecer y desarrollarse auténticamente como lo que son: hijos e hijas de Dios. 

Y es que, en el pensamiento de Dios, la familia, la vida de sus hijos, se supone empapada de actitudes que nos vienen de Él: la fidelidad sin grietas, el espíritu de sacrificio, el buscar la propia alegría en dar, no en recibir, el amor al otro por ser quien es y no por lo que tiene o da, la misericordia, la ilusión por el bien de las criaturas, la capacidad inagotable de perdón…

La sintonía de la familia cristiana con el sentir de Dios –la santidad de la familia cristiana- es demasiado esencial para que se derrumbe en aras de una falso progresismo que, en ocasiones, no parece sino el retorno a culturas ya superadas.

!!!QUE LA SANTA FAMILIA DE NAZARET, BENDIGA Y PROTEJA NUESTRAS FAMILIAS¡¡¡