Arxiu de la categoria: Realitat parroquial

Los jóvenes y el Rosario

Unos años atrás y a través de la misión Ad Gentes para los alejados de la Iglesia, que consiste en poner diversas familias que rezan unidas y hacen una pequeña comunidad para ser luz y anunciar el evangelio, Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, pensó la manera de apoyar esta misión haciendo unos grupos de jóvenes que se reúnen en las parroquias un domingo al mes. Este encuentro, que en este mes se ha realizado en nuestra parroquia, los jóvenes han rezado el Rosario delante del Santísimo Sacramento. En Barcelona, todos los que se dedican a este rezo a diario del Rosario lo hacen por la misión Ad Gentes de Pau (Francia) y también de Lausana (Suiza).
El domingo día 15 de octubre en la capilla de Sant Antoni de Pádua se encontraron 120 jóvenes acompañados de tres presbíteros: Ramón Mª Vila Morera y Josep Folqué, que hizo la exposición delante de los jóvenes asistentes, muy respetuosos y en silencio, después se rezó el Rosario, mientras tanto los presbíteros confesaron a los jóvenes que lo desearon.
Acabado el Rosario se hizo la bendición y los jóvenes que habían hecho la experiencia de dos en dos de anunciar el evangelio en diferentes partes de Europa explicaron su experiencia personal.
El ambiente es serio, sereno, son jóvenes casi todos universitarios. Una vez acabada la oración hacen un agapé (merienda), hablan entre ellos, comparten experiencias y finalmente regresan a sus casas.
Creo que es una actividad fantástica, ayuda a los jóvenes y da soporte a la evangelización.
Josep Folqué Nicolau (Responsable  de la evangelización del Brasil)

El perdón

EL PERDÓN
El que se siente perdonado es criatura nueva. El que perdona se hace imagen de Dios.
El que se sabe perdonado, gusta la paz. El que perdona se convierte en instrumento de paz.
El que experimenta el perdón conoce a Dios. El que perdona hace presente a Dios.
El que es perdonado sabe de su fragilidad. El que perdona recupera la mayor dignidad.
El que ha gozado el don del perdón conoce el secreto del corazón de Dios.
El que es perdonado se libera del peso de la sombra más oscura. El que perdona es luz.