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SAGRADA FAMILIA

¡Me siento feliz de poder decir que conozco muchas familias santas! 

Digamos de entrada que, a pesar de que se insiste tanto en que “la familia está en crisis”, quizás lo que sucede en realidad es que hay familias en crisis, pero no está en crisis la familia como tal. 

¡Hay muchas familias santas! Pero, por serlo, no son consideradas noticia. 

De la misma manera que no es noticia, por ejemplo, un rio que discurre por su cauce sin dañar, ni el viento cuando es solo una presencia plácida, nuestra sociedad ha decidido no ser noticia lo bello, lo que ennoblece, callada pero eficazmente, nuestro entorno, lo que produce vida y amor. Que no es noticia una familia que, con naturalidad -con heroísmo en ocasiones- vive haciendo la voluntad de Dios identificándola con su felicidad, porque todo es un don suyo.

El sentido pleno de la familia y de las condiciones en que, ésta, debe existir no se alcanza si no se tiene en cuenta que es una creación de Dios, un proyecto ilusionado suyo acerca del ambiente y las condiciones en que las personas van a crecer y desarrollarse auténticamente como lo que son: hijos e hijas de Dios. 

Y es que, en el pensamiento de Dios, la familia, la vida de sus hijos, se supone empapada de actitudes que nos vienen de Él: la fidelidad sin grietas, el espíritu de sacrificio, el buscar la propia alegría en dar, no en recibir, el amor al otro por ser quien es y no por lo que tiene o da, la misericordia, la ilusión por el bien de las criaturas, la capacidad inagotable de perdón…

La sintonía de la familia cristiana con el sentir de Dios –la santidad de la familia cristiana- es demasiado esencial para que se derrumbe en aras de una falso progresismo que, en ocasiones, no parece sino el retorno a culturas ya superadas.

!!!QUE LA SANTA FAMILIA DE NAZARET, BENDIGA Y PROTEJA NUESTRAS FAMILIAS¡¡¡

IVº DOMINGO DE ADVIENTO

 «JESÚS NACERÁ DE MARÍA»

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Una cosa que queda bien afirmada en el pasaje evangélico de este cuarto Domingo de Adviento (Mt 1, 18-24): la intervención directa de Dios en el nacimiento de Jesús.

La venida de Jesús al mundo es una iniciativa de Dios, no nuestra. En Jesús, el hijo de María, “por obra del Espíritu Santo”, habita la plenitud de Dios. Dios, que es Amor, se hace plenamente humano en Jesús, porque desea que todos participemos de su misma vida.

A José, comprometido con María, – y a nosotros- se le pide que no tenga miedo de ponerse al servicio de este proyecto de Dios. Un Dios que ama y confía tanto en la humanidad que no quiere salvar al mundo sin nuestra cooperación.

Dios no nos habla ni se comunica estando lejos. En Jesús Dios se hace “Dios-con-nosotros”; y nos habla con palabras humanas, sufre en su carne las limitaciones de todo ser humano; ama con corazón humano. Así nos enseña que, cuanto En la Biblia los “sueños” aparecen como un medio por el cual Dios se manifiesta. También es común a toda la Biblia hablar del “ángel del Señor” para expresar que Dios mismo actúa o habla. Aquí es el mensajero de Dios.

También actúa en nuestra vida. A través de los hechos, de las personas que nos encontramos… Dios nos va conduciendo.

  • ¿En qué momentos de mi vida he sentido la actuación de Dios?
  • ¿Soy yo medio para la acción de Dios en aquellos que me rodean?
  • Estás convencido/da de que “algo nuevo” puede nacer en tu vida en esta Navidad.  ¿Qué puede ser?