IVº DOMINGO DE ADVIENTO

 «JESÚS NACERÁ DE MARÍA»

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Una cosa que queda bien afirmada en el pasaje evangélico de este cuarto Domingo de Adviento (Mt 1, 18-24): la intervención directa de Dios en el nacimiento de Jesús.

La venida de Jesús al mundo es una iniciativa de Dios, no nuestra. En Jesús, el hijo de María, “por obra del Espíritu Santo”, habita la plenitud de Dios. Dios, que es Amor, se hace plenamente humano en Jesús, porque desea que todos participemos de su misma vida.

A José, comprometido con María, – y a nosotros- se le pide que no tenga miedo de ponerse al servicio de este proyecto de Dios. Un Dios que ama y confía tanto en la humanidad que no quiere salvar al mundo sin nuestra cooperación.

Dios no nos habla ni se comunica estando lejos. En Jesús Dios se hace “Dios-con-nosotros”; y nos habla con palabras humanas, sufre en su carne las limitaciones de todo ser humano; ama con corazón humano. Así nos enseña que, cuanto En la Biblia los “sueños” aparecen como un medio por el cual Dios se manifiesta. También es común a toda la Biblia hablar del “ángel del Señor” para expresar que Dios mismo actúa o habla. Aquí es el mensajero de Dios.

También actúa en nuestra vida. A través de los hechos, de las personas que nos encontramos… Dios nos va conduciendo.

  • ¿En qué momentos de mi vida he sentido la actuación de Dios?
  • ¿Soy yo medio para la acción de Dios en aquellos que me rodean?
  • Estás convencido/da de que “algo nuevo” puede nacer en tu vida en esta Navidad.  ¿Qué puede ser?