Adviento 2016

El evangelio de este 4º domingo de Adviento nos revela que la venida de Jesús al mundo es una iniciativa de Dios, no nuestra. En Jesús, el hijo de María, “por obra del Espíritu Santo”, habita la plenitud de Dios. Dios, que es Amor, se hace plenamente humano en Jesús, porque desea que todos participemos de su misma vida.

A José, comprometido con María, -y a nosotros- se nos pide que no tengamos miedo de ponernos al servicio de este proyecto de Dios. Un Dios que ama y  confía tanto en la humanidad que no quiere salvarla sin nuestra cooperación.

Dios no nos habla ni se comunica desde lejos. En Jesús Dios se hace “Dios-con-nosotros“; y nos habla con palabras humanas, sufre en su carne las limitaciones  de todo ser humano; siente y ama con corazón humano. Así nos enseña que, cuanto más humanos seamos, también más cerca estaremos de Dios.

Para reflexionar…

  • Busca momentos de silencio y de corazón para escuchar, como María y José, y abre tu CORAZÓN a Dios, que te invita a dejar entrar a JESÚS en tu vida, para transformarla y poder darte a los que necesitan ayuda;
  • ¿Estás convencido/da de que “algo nuevo” puede nacer en tu vida en esta Navidad? ¿Qué puede ser?